
Lunes otra vez.
Me quemé el costado izquierdo de la boca con la cal del bolo de coca.
Se formó una llaga abierta porque, la cantidad y la forma de agregar la cal a la mezcla era una barbarie: una ramita larga era untada casi en su totalidad con el polvo alcalino y luego introducido al lado izquierdo de mi boca produciendo unas peladuras que me hacían babear todo el día.
La gente se ha cagado de risa. Aquí les da risa todo, pero especialmente de la inexperiencia.